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ESTUDIO DEL ANTIGUO EGIPTO EN CHILE













Por Juan Antonio Belmonte
Im谩genes: Gentileza del Instituto de Astrof铆sica de Canarias /
Gabriel P茅rez D铆az, SMM del IAC

La "asombrosa" orientaci贸n hacia los cuatro puntos cardinales de las pir谩mides de Egipto sigue siendo un tema de inter茅s que nos remonta a uno de los primeros momentos en la historia de la civilizaci贸n en que la astronom铆a se puso al servicio de la cultura, en este caso, de la arquitectura monumental. Desde el siglo XIX, numerosos investigadores se han ocupado de buscar una explicaci贸n al supuesto nivel astron贸mico de los egipcios postulando diversas teor铆as. Recientemente, la revista Nature public贸 en portada una nueva idea propuesta por la egipt贸loga brit谩nica Kate Spence. En el siguiente art铆culo se analiza dicha propuesta y se mejora con la aportaci贸n de nuevas hip贸tesis.

Es bien sabido, puesto que el asunto es redundante en libros, revistas, prensa y televisi贸n, que las pir谩mides de Egipto, y en particular las de los reyes de la IV Dinast铆a Jufu, Jafra y Menkaura (Keops, Kefren y Micerinos), erigidas en la Meseta de Giza hace probablemente unos 4.500 a帽os, est谩n orientadas con una precisi贸n "asombrosa" hacia los cuatro puntos cardinales. Se ha entrecomillado asombrosa porque el corolario suele decir: 驴c贸mo una gente tan "atrasada" pudo ser capaz de obtener una orientaci贸n tan precisa? Y las conclusiones pasan por la existencia en el pasado ignoto de grandes civilizaciones desaparecidas, como por ejemplo la Atl谩ntida, cuando no que son las obras de visitantes de lejanos planetas.

Como siempre, en ciencia, la respuesta suele ser mucho m谩s sencilla de lo que parece y, en este caso, Bastan unos conocimientos astron贸micos relativamente sencillos para conseguir orientar una estructura con cierta precisi贸n. Numerosos investigadores desde mediados del siglo XIX se han ocupado de este problema postulando diversas teor铆as centradas unas veces en la observaci贸n del Sol y otras en la de las estrellas. Zinner en 1931 y Chatley en 1948 apoyaron la idea de una determinaci贸n del eje norte sur (la l铆nea meridiana) a trav茅s de la sombra m谩s corta producida a mediod铆a por un gnomon. Mucho m谩s recientemente, Gallo ha propuesto en 1998 que se podr铆a haber usado la salida y puesta de sol en un d铆a determinado para fijar la l铆nea meridiana a trav茅s de la bisectriz del 谩ngulo formado por estas dos posiciones.

Sin embargo, ninguno de estos m茅todos podr铆a dar la precisi贸n requerida. Por ello, la mayor铆a de los autores, desde Piazzi Smyth en el siglo XIX, han preferido un m茅todo de alineaci贸n estelar como una orientaci贸n a la estrella polar de aquella 茅poca, Thuban o al tr谩nsito meridiano de alguna estrella circumpolar, en especial de la Osa Mayor. As铆, Romieu en 1902 suger铆a Alkaid y Pogo, en 1930, Mizar. Sin embargo, nuevamente este sistema no permit铆a la precisi贸n requerida, por lo que Edwards, uno de los mayores especialistas en el estudio de las pir谩mides, sugiri贸 en 1947 el uso de la salida y la puesta de una estrella cercana al polo, sobre un horizonte artificial, como un m茅todo fiable y preciso para determinar la l铆nea meridiana mediante la bisectriz del 谩ngulo formado por ambas posiciones.



脡ste hab铆a sido el m茅todo m谩s aceptado hasta que Haack descubri贸 en 1984 que los errores en la orientaci贸n de las pir谩mides parec铆an seguir una cierta evoluci贸n temporal (de menor a mayor precisi贸n, para luego disminuir de nuevo), en lugar de mostrar un patr贸n aleatorio como se esperar铆a de la teor铆a de Edwards. Por ello, Haack sugiri贸 el uso del orto u ocaso de una determinada estrella, posici贸n que se ir铆a desplazando a lo largo del tiempo sobre el horizonte, debido a la precesi贸n de los equinoccios. Sin embargo, se ha demostrado que es muy dif铆cil determinar la posici贸n del orto u ocaso de una estrella sobre el horizonte con un error menor de 1o, por lo que la teor铆a de Haack nunca fue considerada.

Hay que esperar al a帽o 2000 para que el hallazgo de Haack (la evoluci贸n temporal) fuera redescubierto por la egipt贸loga brit谩nica Kate Spence y reinterpretado con una nueva propuesta revolucionaria que fue publicada en la revista Nature, el uso del tr谩nsito meridiano no de una sola estrella sino de una pareja de estrellas, una de ellas en su culminaci贸n superior y la otra en la inferior, cuya l铆nea vertical de uni贸n habr铆a pasado por el polo en un momento determinado y que, debido a la precesi贸n, habr铆a dado alineaciones cada vez m谩s imprecisas antes y despu茅s de ese instante. Tras realizar numerosas pruebas,

Spence ha propuesto el par formado por Mizar (忙UMa) y Kochab con un corolario muy singular: la gran pir谩mide de Keops se habr铆a comenzado a construir en torno al 2478 a.C., unos 80 a帽os m谩s tarde de las fechas menos antiguas admitidas hoy d铆a por los egipt贸logos. Llegados a este punto, quiz谩s ser铆a interesante preguntarnos qu茅 nos dicen los propios egipcios a este respecto. Desde la Dinast铆a I (h. 3050 a.C.) se tienen noticias de la existencia de una ceremonia conocida como "Tensado de la Cuerda", en que el rey y la diosa Shesat determinaban el eje principal de una construcci贸n mediante el tensado de una cuerda entre dos jalones. Para ello, el fara贸n observaba un objeto celeste (una estrella o asterismo) en la posici贸n diametralmente opuesta a la que 茅l se encontraba. No tenemos referencias contempor谩neas a la IV Dinast铆a sobre qu茅 objetos astron贸micos se usaban en esta ceremonia, pero lo que s铆 que es cierto es que las referencias que tenemos, procedentes del Periodo Ptolemaico, s贸lo mencionan un asterismo como referente Mesjetiu (El Muslo), equivalente a nuestro Carro de la Osa Mayor.

Teniendo en cuenta todas estas premisas, decidimos verificar la teor铆a de Spence, pero desde un punto de vista diferente, inspir谩ndonos en c贸mo se encuentra la Estrella Polar en la actualidad mediante la prolongaci贸n hacia el norte de la l铆nea que une las estrellas Merak y Dubhe, respectivamente. Casualmente, en la primera mitad del tercer milenio a.C., la l铆nea que un铆a otra pareja de estrellas del Carro, Phekda y Megrez (盲UMa), apuntaba m谩s o menos hacia la estrella polar de aquella 茅poca, Thuban. Esto nos llev贸 a plantearnos una nueva hip贸tesis de trabajo por la que la orientaci贸n, siguiendo la l铆nea meridiana, podr铆a haberse conseguido mediante la observaci贸n del tr谩nsito meridiano de esta pareja de estrellas, descubriendo en el proceso que la idea ya hab铆a sido sugerida por Polak en 1952, aunque sin verificarla matem谩ticamente.

Esta hip贸tesis recoge lo mejor de las ideas de Haack y Spence, pero de una manera m谩s sencilla, haciendo uso de la informaci贸n hist贸rica (observaci贸n de estrellas en Mesjetiu) y simplificando especialmente la observaci贸n del fen贸meno, ya fuese mediante los jalones mencionados en la ceremonia del Tensado de la Cuerda o mediante instrumentos algo m谩s sofisticados como el Merjet y el Bai. Adem谩s, esta teor铆a no plantea problemas cronol贸gicos. Este 煤ltimo punto es especialmente delicado ya que la m谩xima precisi贸n se habr铆a conseguido en torno al a帽o 2562 a.C. y, en consecuencia, la gran pir谩mide podr铆a haberse alineado en fechas cercanas al 2568 a.C. o al 2556 a.C., en un momento intermedio entre las dos fechas extremas propuestas por los egipt贸logos para el comienzo del reinado de Keops, 2589 y 2551.

Esta nueva hip贸tesis posee importantes implicaciones cronol贸gicas e hist贸ricas, incluyendo las mitol贸gicas, que estamos investigando actualmente y que pueden ayudar a una mejor comprensi贸n de c贸mo los egipcios de la civilizaci贸n fara贸nica entend铆an el Cosmos y se serv铆an de 茅l para, entre otras muchas cosas, orientar adecuadamente sus monumentos m谩s importantes.

Culminaci贸n inferior de las estrellas Megrez y Phecda, pertenecientes a la constelaci贸n del Muslo (Mesjetiu), indicando con precisi贸n el norte en el a帽o 2.562 a.C. Las Pir谩mides de la IV Dinast铆a podr铆an haberse orientado por este sistema.