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ESTUDIO DEL ANTIGUO EGIPTO EN CHILE













Por Roberto R. Rodríguez
Profesor en Historia por la Universidad Nacional de la
Patagonia San Juan Bosco / Argentina



LA VISION DEL OTRO EN LAS FUENTES ESTATALES EGIPCIAS



. Introducción
. Precisiones del término “nomadismo” para la historia del Cercano Oriente antiguo
. Las prácticas identitarias del Estado egipcio
. Los contactos interétnicos durante el Reino Antiguo
. El colapso estatal y la presencia de seminómadas en el Delta egipcio
. Las fronteras étnicas en el Reino Medio


Introducción



Las prácticas socioeconómicas de los grupos seminómadas desempeñaron un rol significativo en los procesos históricos del Cercano Oriente antiguo. El desplazamiento de estos grupos ha caracterizado la vida dentro de esta macro región y ha generado distintos tipos de relaciones con las antiguas poblaciones sedentarias, las que a su vez, han dejado testimonios escritos que nos permiten determinar sus relaciones con los mencionados grupos.

Los profundos avances que vienen operándose desde fines de la década de 1970 en los estudios de las sociedades pastorales en el Cercano Oriente antiguo han dado significativos trabajos académicos. Por otra parte, el campo disciplinar de la Historia ha recibido renovadoras influencias desde otras disciplinas como la Antropología, la Sociología o la Teoría del Discurso, surgiendo así nuevos debates sobre temas puntuales como, por ejemplo, la configuración de las identidades étnicas, el proceso de transformación de sociedades aldeanas en sociedades complejas, las formas de intercambio en las sociedades antiguas, la problemática de las formaciones estatales, las interrelaciones entre sociedades urbanas y sociedades seminómadas, entre otros. Al tiempo que se mantenía la preocupación e interés por la caracterización y la periodización de dichas sociedades (1) .

Tumba del príncipe Khnumhotep II "administrador del desierto oriental" -
Imperio Medio. En la escena se representa a unos beduinos conducidos por su jefe Absha,
llegando a tierras egipcias con sus familias. (Pintura de Beni Hassan - 1.900 a.C./
Seccionado en 2 imágenes)



Para una mayor comprensión del tema a tratar, es necesario contar con una serie de precisiones conceptuales, sin dejar de considerar que la caracterización de las sociedades pastorales a partir de las fuentes testimonio de sociedades extinguidas (que provienen de un sector social dominante), en combinación con estudios etnográficos y antropológicos, nos sirven de mucha ayuda . Pero bien es sabido que toda lectura de la realidad, sea ésta pasada o presente, se hace desde una posición sesgada, lo que por otra parte legitima la riqueza de la interpretación.

Algunos elementos teóricos relevantes nos ayudarán a comprender cómo una sociedad concibe su propia identidad frente a la alteridad o “valorización del otro”, de cómo la identidad es inseparable de la otredad, en tanto proceso de alterización.

Del trabajo de Barth incorporamos el concepto de “confín étnico” o “frontera étnica”, que no define una sociedad o una cultura, sino el medio con el que miembros de grupos (étnicos) diferentes definen el ámbito y el alcance de sus relaciones recíprocas en situaciones de contacto. En este sentido, “los grupos étnicos constituyen una forma de organización social. En la medida en que los actores utilizan las identidades étnicas para categorizarse a sí mismos, y a los otros, con fines de interacción, forma grupos étnicos en este sentido de organización” (2) .

Stallaert, Emberling y Yoffee coinciden en señalar que la etnicidad (3) es por definición relacional y situacional, dado que la conciencia étnica nace y se mantiene viva debido al contacto e interacción con otro grupo étnico, y los elementos culturales seleccionados para señalar los confines étnicos, dependen de las circunstancias concretas de la etnogénesis (4). Desde la óptica barthiana, los confines étnicos no son fijos sino que pueden ser manipulados, redibujados, borrados o consolidados. (5)

La identidad de un grupo es una construcción hecha con el material de las investiduras simbólico-culturales que le prestan definición y pertenencia. La subjetivación es el proceso correlativo. Por su efecto, los grupos vienen a reconocerse en su lengua, sus prácticas productivas, sus tradiciones, sus instituciones y reglas de sociedad, sus mitos, es decir se identifican en sus universos simbólicos, en los rasgos de oposición que los distinguen (6) . Es el autoconocimiento de las diferencias de grupo respecto a los atributos que caracterizan a los otros lo que hace de un grupo social un sujeto con identidad propia. En el contraste con el “otro”, cada grupo percibe su propia especificidad y puede por lo tanto identificarse en su cultura, en su organización social.

Mediante la utilización de las fuentes estatales egipcias analizaremos los mecanismos identitarios, de diferenciación socio-cultural, que permiten definir al Estado como un ente diferenciado debido a la presencia de una etnicidad específica (las sociedades seminómadas). Dichas fuentes nos proporcionan indicios de la existencia de distintos grupos étnicos reconocidos por sus etnónimos. Esos grupos nómadas son actores del campo de interacción que genera el juego de identificación y alterización. En otras palabras, el “otro” catalizador de la conciencia étnica ha sido, sin duda, el extranjero.

Caracterizaremos el espacio geográfico del Cercano Oriente donde se desenvuelven estas sociedades. Con la diversidad ecológica existente, esta macro región es definida como "unidad y variedad" (7). Unidad, por tratarse de un área compacta, relativamente circunscrita por límites externos, por ejemplo, el Mediterráneo al oeste y el Mar Negro al noroeste; y por la presencia de la gran cuenca fluvial formada por el Tigris y el Éufrates en su paso por la llanura de Mesopotamia, enlazando y facilitando las comunicaciones a las restantes regiones periféricas. Variedad, primero, por la existencia de una diversidad del relieve, clima, de la distribución de las redes fluviales y las materias primas. Y segundo, por la variedad regional que se manifiesta en la existencia de ámbitos geográficos diferenciados(8). Como bien ha señalado González Wagner, “la discontinuidad ecológica propia del Próximo Oriente explica la falta de homogeneidad que caracteriza la distribución de los recursos naturales” (9). Por ello, las primeras sociedades urbanas o estatales que se desarrollaron aproximadamente hacia el 3200 a.C., en (las) regiones fértiles como Mesopotamia y Egipto, carecían de importantes recursos que no eran inexistentes en las zonas periféricas (10). Los archivos estatales han registrado los variados contactos con “los otros”, las sociedades pastorales y periféricas.

En este trabajo se abordarán las relaciones del Estado egipcio y las sociedades seminómadas, en el período comprendido desde el Reino Antiguo hasta las postrimerías del Reino Medio (2695-1785 a.C. aproximadamente).





Precisiones del término “nomadismo” para la historia del Cercano Oriente antiguo



El pastoralismo jugó un rol básico en la economía de subsistencia de todas las sociedades del Cercano Oriente antiguo. Su importancia es evidente en las sociedades más tradicionales del presente.

Sin embargo, al momento de definir el nomadismo surgen controversias o dudas que es preciso aclarar, pues como sostuvo Digard (11), el nomadismo presenta una realidad mucho más compleja que el criterio esencialmente geográfico, o de desplazamientos de grupos humanos en un espacio determinado.

Detalle de la tumaba de Khnumhotep II. Los egipcios marcaban las diferencias estéticamente utilizando estilo de ropajes, barbas y peinados.



Un punto de partida es definir las condiciones necesarias para la existencia del pastoralismo nómada (12). Consistirían en la presencia de especies animales apropiadas, un ambiente ecológico apropiado para el mantenimiento de estas especies, la tecnología adecuada, relaciones sociales para la domesticación y rebaño continuo.

Lees y Bates (13) propusieron un modelo en el cual un esquema inicial de agricultura mixta y pastoralismo de subsistencia fue gradualmente reemplazado por una forma más especializada de cultivo basada sobre canales de irrigación. La producción creciente de tierras irrigadas conduce a una gran dependencia sobre recursos de cereales, no solamente por gente sedentaria sino también por grupos pastorales que ahora comenzaron a concentrarse sobre productos renovables tales como leche y lana. Dichos productos eran cambiados por cereales.

Otro autor, Khazanov (14), definió el nomadismo como una forma distinta de economía productora de alimentos en la cual el pastoralismo extensivo ambulante constituía la actividad predominante y la mayoría de la población se desplazaba mediante migraciones periódicas, por la práctica de la transhumancia. Pero esta definición presentaba falencias cuando se intentaba circunscribir y clasificar el nomadismo. Los grupos pastorales especializados en agricultura mixta no son definidos como nómadas porque representan una división de tareas dentro de la misma sociedad, mientras el nomadismo requiere una división de tareas entre diferentes sociedades (15).

De manera que el “nomadismo puro” se caracterizaría por una ausencia completa de agricultura y de residencia. Por lo tanto, en el Cercano Oriente, a partir del tercer milenio a.C., tratamos con grupos descritos como pastores seminómadas caracterizados por la práctica del pastoralismo extensivo en conjunción con agricultura suplementaria y la presencia de ciclos de movimientos regulares y estacionales.

El pastoreo nómada permitía un aprovechamiento de aquellas zonas que no reunían las condiciones mínimas para ser sometidas a una explotación agrícola, pero podían alimentar al ganado. Pero los grupos pastorales no fueron nunca autosuficientes y los agricultores sedentarios a menudo necesitaban también de ellos. Lo cierto es que ambas formas de vida no constituyeron nunca mundos totalmente al margen el uno del otro, aunque sí distintos, ni tuvieron un comportamiento estático sin evolución ni intercomunicación entre ellos, sino que por el contrario se relacionaron con frecuencia, nutriéndose en ocasiones cada uno del otro.

Se produjo así una interacción entre ambas formas de vida, que no siempre estuvo exenta de tensiones y conflictos, sobre todo en tiempos de crisis, pero que por lo común podía resultar mutuamente provechosa. Dicha interacción puede ser definida como propia de una “ sociedad dimórfica ”, parafraseando a Rowton (16). Los seminómadas, habitantes de las estepas semiáridas y de algunas zonas montañosas, precisaban de los sedentarios para abastecerse de productos agrícolas y determinadas manufacturas. A cambio los sedentarios obtenían, de los grupos pastorales, pieles y otros derivados del ganado, así como fuerza de trabajo y tropas militares extras para sus campañas. Pero esta interpretación es considerada como simplista dado que presenta una dicotomía rígida y ficticia. Se trata, por supuesto, de una simplificación de fenómenos mucho más complejos (17). Pues, como se ha demostrado, en tiempos de crisis, y bajo condiciones especialmente duras, no fue extraño que los sedentarios, sobre todo aquellos más desprotegidos social y económicamente, abandonaran el entorno urbano, para integrarse en el ámbito de la vida seminómada (como veremos en el caso egipcio), dando lugar a un flujo demográfico de carácter bidireccional.

Estas premisas teóricas nos permitirán articular y comprender la naturaleza de las relaciones que se establecieron en el valle del Nilo, entre el Estado egipcio y los grupos seminómadas.





Las prácticas identitarias del Estado egipcio



En las fuentes estatales egipcias quedaron registrados muchos términos que hacen alusión al “otro”, al seminómada o extranjero. Estas designaciones, que aparecen en distintas épocas, claramente destacan su movilidad así como el hábitat donde practica el pastoreo.

El término más antiguo que se conoce es "iwntyw" , mencionado desde la dinastía I a la dinastía IV. Literalmente es traducido como "arquero" (18). Son registrados en los Anales de Palermo de la dinastía V (19) y en Wadi Maghara, en el Sinaí. Los iwntyw son los nómadas que habitaban el desierto oriental, tanto del norte como del sur, es decir de Egipto como de Nubia (20). Posteriormente se extendió su significado para designar a los seminómadas en general.

Otro término para designar a estos grupos pastorales es “hryw-s” (21), atestiguado desde el Reino Antiguo y traducido como "beduino" (lit. "los que caminan sobre la arena" ) . Este término hace referencia al desierto, al hábitat natural del seminómada. Geográficamente pueden ser ubicados al noreste de Egipto.

Los “s3sw” (22) (shasu) son definidos como grupos pastorales ubicados al noreste de Egipto, apareciendo nombrados también desde el Reino Antiguo. Nuevamente nos encontramos con un término utilizado por el Estado egipcio para designar a la gente del este de Egipto, palabra que tiene relación con la movilidad del grupo.

Desde el Reino Antiguo , 'amu ('3mw) es definido como "asiático", o "semita" (23). Otra denominación, pero que recién se conoce desde el Reino Medio, es “nmiw-s”, traducido literalmente como "viajeros de la arena". Este término hace referencia a su hábitat (24).

Estas designaciones, que intentan definir a los seminómadas por su principal característica, la movilidad y por el hábitat en donde la desarrolla, hacen alusión al desierto o estepa, el lugar primordial donde el “otro” desarrolla su vida, junto a los pozos de agua.

Observamos un proceso de identificación por el cual se confiere una determinada cualidad a un sujeto o grupo, dando inicio a las pautas orientadas a promover el sentido de pertenencia, proclamando la diferencia entre lo propio y lo ajeno. Los criterios de identificación se basan en señales de lo que existe, construyendo diferencias sociales y culturales a través de las interpretaciones presentes en dichos textos estatales. Además señalaremos que el rey-dios es lo referencial y transcribe el fundamento divino del poder político, ya sea a través de la fraseología o las escenas reales. Cuando se narra la frontera en los textos, se distingue lo que el rey ve; ya que aparece siempre implícita la propaganda (25) del fundamento de la divinidad, con la finalidad de documentar la ideología expresada, la legitimación del poder estatal.





Los contactos interétnicos durante el Reino Antiguo



La formación estatal en el valle del Nilo durante la postrimería del IV milenio a.C. impuso un ordenamiento social radicalmente nuevo, consolidándose en el Reino Antiguo (26). El cambio observable fue la permanente intención de ampliación espacial y coercitiva por parte del Estado, dando origen a una interacción étnica mayor, con matices alternativos. De tanto en tanto, grupos pastorales debían ponerse en contacto con las poblaciones asentadas en el valle del Nilo para conseguir algunos productos de los que carecían (sobre todo cereales).

Otro detalle de la tumaba de Khnumhotep II.

Durante el Reino Antiguo (27) hubo una gran tradición cultural centrada en la corte, expresada en el arte monumental, en la arquitectura, y que fue facilitada por la incorporación de las tradiciones regionales dentro de un marco oficial de mitos y estilos decorativos (28). La religión constituyó el tejido conectivo de las representaciones mentales compartidas por la sociedad egipcia, y formó parte de la identidad étnica englobante. El poder político, por medio de la ideología del sustento divino de la realeza, reforzó los elementos culturales de la comunidad.

Si bien era autosuficiente en ciertos bienes de subsistencia, como el grano, el Estado egipcio necesitó adquirir maderas y metales, considerados como bienes de prestigio, y eso lo llevó a entablar contactos fuera de su territorio. En Wadi Maghara, las minas del Sinaí ofrecieron cobre, y allí quedaron inscripciones epigráficas de los reyes-dioses, desde el Reino Antiguo, entre ellos Snefru, que fue considerado patrono de estas minas. En Serabit el Khadim, también en el Sinaí, se obtuvo la turquesa. El acceso natural a las minas de esta zona se hacía por el wadi el Tumilat (29). No debe dudarse que en la zona minera había población seminómada, como lo atestiguan los sitios de Sheikh Nabi Salah y el yacimiento 688, asentamientos provisorios correspondientes a la Edad del Bronce Antiguo II encontrados en el sur de la península del Sinaí, y relacionados culturalmente con la ciudad palestina de Arad (30).

La explotación de las minas de cobre condujo a una serie de contactos con las poblaciones que habitaban en la zona. En Wadi Maghara, se halló una inscripción junto a una escena donde aparece Khufu (Kheops), de la dinastía IV, aniquilando al enemigo. Es un tema iconográfico que perduró hasta el final de la historia de Egipto. La inscripción dice : "matando a los nómadas (iwntyw)" . En este caso, el extranjero está representado con la barba característica de los asiáticos. También se halló en esta zona un relieve y una inscripción en la que el rey Sahure, de la V dinastía, es llamado "El que destruye los países extranjeros”. (31)Estos temas iconográficos formaron parte del repertorio denominado “muerte ritual del enemigo por el rey” (32). Es una práctica social, repetitiva, que permite recrear y reproducir las representaciones simbólicas. En otras palabras son espacios culturales, que a la vez que recrean la ideología, configuran la identidad. Se considera, desde el punto de vista simbólico, como “un medio de comunicación del discurso figurativo” (33) , remarcando el poder del rey a través de un elaborado sistema iconográfico, que jerarquiza su imagen de manera destacable.

Las imágenes aparecen en los procesos políticos como fuerzas simbólicas que sirven tanto para la persuasión o manipulación colectiva, como para la autodefinición de la sociedad. El arte funcionaba como un recurso identitario, sujeto a resignificación.

Otro testimonio significativo procede de un texto autobiográfico de un funcionario llamado Uni, de la VI dinastía: "...Cuando su Majestad atacó a los asiáticos de la arena...después de destruir la tierra de 'Aquellos que están en la arena'...Se me informó de que había rebeldes por alguna causa entre estos extranjeros que viven en la 'Nariz de la Gacela' (34)...Regresé después de haberlos prendido a todos, después de aniquilar a cada rebelde que había entre ellos" (35).

Estos documentos (y otros), constituyeron una forma visible de estigmatización, pues transformaba al extranjero en enemigo, o sea aquél sobre el que era posible ejercer toda forma de violencia: muerte o captura. Aquí la visión ofrecida es la de grupos turbulentos que se oponían a su avance y a los que había que eliminar para cumplir con sus objetivos. El rey cumplía el papel de mediador ante los dioses, garantizando "maat" (36), la aplicación de la regularidad cósmica a la vida egipcia (37).

No existía un conflicto permanente entre los egipcios y los grupos pastorales. El Estado egipcio debe haber llegado a un consenso con los jefes de las poblaciones de la zona del Sinaí para poder realizar la extracción de los recursos sin problemas.





El colapso estatal y la presencia de seminómadas en el Delta egipcio



Durante el llamado Primer Período Intermedio, que se extendió desde fines de la dinastía VI hasta mediados de la dinastía XI, Egipto estuvo debilitado políticamente. El largo reinado de Pepi II, así como ciertos factores ecológicos y climáticos, conjuntamente, provocaron una de las situaciones más extremas y caóticas. El poder central se derrumbó. Las estructuras se modificaron, Egipto se desmembraba en luchas internas.

Fue una época de crisis, la primera gran crisis de la historia del antiguo Egipto. Una época en que el orden político, económico y social establecido firmemente durante el período anterior, el Reino Antiguo, colapsó. (38)

La política estatal consistía en controlar el movimiento de seminómadas, asiáticos y libios, que merodeaban el Delta. Esta zona ofrecía excelentes pastos y agua abundante para las tribus de las zonas periféricas. Y fue en oportunidad de la ausencia del Estado que éstas comenzaron a ingresar, cada vez más, en territorio egipcio, carente de protección. Se debe a problemas internos el ingreso de los grupos pastorales y no se sostiene la idea de una invasión (39), aun cuando señala Bell (40) no debemos descartar la falta de lluvias sobre las fuentes africanas central y oriental del Nilo, a fines de la fase húmeda del Neolítico, afectando tanto a sedentarios como a seminómadas (41).

No existe evidencia arqueológica en las tumbas y sitios del Primer Período Intermedio que corrobore lo que las fuentes literarias (42), las "Admoniciones de Ipuwer", la "Enseñanza para Merikara", y "La Profecía de Neferty", narraron sobre la penetración de asiáticos en el Delta durante esta época.

La "Enseñanza para Merikara", de la dinastía IX/X heracleopolitana (43), expresaba la percepción del egipcio hacia el “otro”. Lo definía de la siguiente forma:” Pero esto debería decirse al Arquero: Mira, el miserable asiático es desgraciado a causa del lugar donde está, escaso de agua, desprovisto de madera, sus senderos son numerosos y difíciles a causa de las montañas. No habita en ningún lugar el alimento impulsa sus piernas, lucha desde el tiempo de Horus sin conquistar ni ser conquistado. No anuncia del día de combate como un ladrón que actúa por sorpresa (44) .

Esta fuente señala las características de individuos que aparecen de imprevisto, que merodeaban en la zona periférica, en un medio ecológico que no les era favorable y que por esa razón fueran señalados como elementos foráneos que intentaban infiltrarse en las fértiles tierras del Nilo.

En otro pasaje se manifiesta más claramente aún la hostilidad hacia los extranjeros: Hice que el Bajo Egipto los atacara, capturé a sus habitantes, tomé su ganado hasta que los ‘amu aborrecieron a Egipto...No te preocupes por él, el asiático es un cocodrilo en su playa; arrebata de un camino solitario, pero no puede tomar una ciudad populosa . (45)

En este fragmento, vemos que los egipcios subestimaban a estos grupos pastorales como peligro potencial. No obstante, pudieron llegar a ser un problema en momentos de crisis del poder estatal y desorganización del sistema de control social y de fronteras.

La siguiente fuente, "Exhortaciones de Ipuwer", de la dinastía VI (46), que presenta las lamentaciones de un anciano que es testigo de la situación caótica de Egipto bajo la indiferencia del rey y las luchas sociales, atribuye a los nómadas parte de la culpa de esta crisis. Dice: “ En verdad, el desierto está en todo el país, los nomos están asolados y extranjeros bárbaros han venido al Egipto...en medio de ello como asiáticos...Las costumbres de allí han cesado para ellos. No se encuentra a los que se levantarán y los protegerán...Todo hombre lucha por su hermano y se protege a sí mismo. ¿Son nubios? Entonces nos protegeremos. Los guerreros se multiplican para repeler a los arqueros . ¿Son libios? Entonces volveremos a derrotarlos. Los medyau (md3y) (47) están satisfechos en Egipto. ¿Cómo es que todo hombre ha llegado a matar a su hermano? Las tropas que reclutamos para nosotros se han vuelto enemigas (lit.: arqueros) y han caído en la subversión. Lo que ha ocurrido a causa de ello es hacer saber a los asiáticos sobre la condición de la tierra..” (48).

El segundo pasaje caracteriza la situación con respecto a la relación de Egipto y sus vecinos: nubios y libios no constituyen un verdadero peligro y han podido ser controlados. Las tropas auxiliares de medyau, reclutadas por los ejércitos locales durante el Primer Período Intermedio, gozan de una situación favorable en Egipto. El “verdadero problema” reside en la situación interna y los asiáticos, que se han aprovechado de ella. Indudablemente, esta fuente extrema el impacto de los extranjeros. Es una infiltración que no produjo una desorganización del Estado egipcio (49).

Estas fuentes literarias analizadas son válidas pues nos permiten penetrar en el campo de las representaciones mentales, expresando aspectos elaborados de la autoconciencia y de la alteridad étnica, las distinciones respecto del "otro".

Por su parte, la "Profecía de Neferty" (50), de la dinastía XII, alude una situación similar a la referida por Ipuwer. Describe primeramente cuál es la situación que causa la entrada de los seminómadas a Egipto: “Describiré lo que está ante mí, no presagiaré lo que no viene; seco está el río de Egipto, se cruza el río a pie; se procura agua para que los barcos naveguen; habiéndose tornado su curso en playa. La playa será cubierta por agua, el lecho del río en playa. El viento sur se opondrá al viento norte, al cielo le faltará el viento único” . (51)

Estas adversidades que afectaban a la sociedad egipcia, eran mayores en la sociedad pastoral por su menor capacidad de absorción de los problemas de sequía y falta de agua. La capacidad de adaptación del sedentario, cuya actividad económica productiva es más diversificada, por cuanto son múltiples las actividades a las que se puede dedicar en caso de crisis, lo hacía menos vulnerable.



El seminómada tenía pocas estrategias de subsistencia ya que si bien una solución era desarrollar alguna actividad entre la sociedad sedentaria, debía tener la aceptación de la misma, la que en un momento de crisis, sería difícil de conseguir. Dicha fuente señala a los grupos pastorales como la causa de sus desgracias: “ Un pájaro de origen extranjero incubará en los pantanos del Delta, después de haber hecho su nido en la vecindad de los hombres... el país está sumido en la miseria, a causa del alimento que es tomado por los asiáticos que recorren el país…Pero he aquí que surgirá del sur un rey llamado Ameny, justificado. Es un hijo de una mujer de Tasety, es un hijo del Alto Egipto...Los asiáticos caerán ante su llama...Se construirán los Muros del Príncipe (que viva, esté próspero y sano), y ya no se permitirá que los asiáticos desciendan a Egipto. De aquí en adelante pedirán agua al modo habitual, para permitir beber a sus rebaños. El derecho volverá a su lugar, la iniquidad habiendo sido echada afuera..” (52) .



Con la construcción del llamado "Muro del Príncipe", mencionado también en el "Cuento de Sinuhé", se ampliaron las defensas del este, para evitar la entrada de extranjeros y de esta manera se reguló el flujo de grupos pastorales hacia el Delta.

En general, estas fuentes que describen la situación de Egipto durante el Primer Período Intermedio, tienen la tendencia a externalizar los problemas, pues son reacias en asignar las causas a males internos, y los seminómadas son vistos como los verdaderos culpables.

Señalaremos que la "Profecía de Neferty" repite los esquemas de las "Admoniciones de Ipuwer", dado que es un recurso literario para introducir la legitimación y propaganda favorable a la nueva dinastía, la XII, cuyo fundador es Amenemhat I.

Es probable que problemas internos del Estado egipcio hayan impedido ejercer un control efectivo sobre los desplazamientos pastorales, sin obviar que existió un problema ecológico que afectó tanto a los grupos sedentarios como a los grupos pastorales. Son las barreras que debieron contenerlos las que se habían derrumbado.

En estos textos hay un énfasis deliberado en la vinculación etnicidad-poder político, claramente distinguible por las referencias al seminómada, de fuerte contenido étnico. El propósito sería garantizar el sentimiento de comunidad, ante la fragilidad de lo político.

Además de la legitimidad del poder real y el consenso interno, estas fuentes tenían el propósito de otorgar a la identidad étnica dos funciones principales: fortalecer a la comunidad en sus relaciones con el exterior, especialmente contra la “agresión externa” y consolidar la autoridad del Estado en el territorio de Egipto.

Rescatamos la metáfora aluvial de Kupper, aplicable para este caso: “Desde el punto de vista histórico, el rígido esquema de las oleadas sucesivas de invasiones nómadas se hace manifiestamente caduco. En el lugar de las olas que crecen a intervalos periódicos para inundar la Media Luna Fértil, es la imagen de un río que sin duda tiene sus momentos de crecida y de estiaje, pero que no cesa de fluir y que no espera más que la primera brecha para derramarse en la llanura. La solidez de los diques se convierte aquí en el factor decisivo, en otros términos el vigor y la obstinación de la resistencia ofrecida por los sedentarios, y no impulsos más lejanos venidos del exterior. En resumen, si el nomadismo depende del clima, depende de las condiciones físicas, los movimientos del nomadismo están, ellos, esencialmente ligados a las condiciones políticas” (53).





Las fronteras étnicas en el Reino Medio



El Reino Medio se caracterizó por la reconstitución del poder real, después de las luchas por la unidad del país, y comprendió desde mediados de la dinastía XII a mediados de la XIII. La política exterior fue de carácter ofensiva, con el propósito de extender su esfera de influencia a las regiones vecinas (54).

Las fuentes egipcias del Reino Medio son bastante significativas y completas, y en ellas los extranjeros son presentados en un número considerable. Uno de los términos que prevaleció en estas fuentes para identificar al extranjero es 'amu (55) , que sirvió para designar al seminómada que se encontraba incluido dentro de la estructura social del Estado egipcio como a aquellos que habitaban en Asia occidental. Diversas fuentes atestiguan la presencia del “otro” dentro de la sociedad egipcia. (56)

El Estado no era reacio a la incorporación de extranjeros , pues observamos su inserción en la estructura de la sociedad egipcia por diferentes vías (como personal administrativo, como mercenario). La fluidez de las relaciones interétnicas y la presencia constante de grupos pastorales generaron fronteras étnicas permeables (57).

Hay fuentes estatales que confirman la política de la dinastía XII tendiente a la apropiación de bienes de prestigio a través del tributo, relaciones de intercambio o actividades punitivas (58).

De acuerdo con la “Inscripción de Menfis” (59), al menos parte de los extranjeros que ingresaron a Egipto lo habrían hecho como resultado de la política exterior, de carácter militar, desarrollada por el Estado egipcio. La mención del “otro” es condición para posibilitar la construcción de un orden que legitima sus lugares de poder, usando la polaridad otros/nosotros.

Contamos con evidencia iconográfica, como la representada en la tumba de Khnumhetep, nomarca contemporáneo de Sesostris II, en Beni Hasan, donde se registra una caravana compuesta por hombres, mujeres, y niños, que por sus rasgos y vestimentas, pueden ser identificados como seminómadas (60). Este dato es significativo dado que nos indica un ingreso pacífico de un grupo extranjero en tierra egipcia (61).

En la “Estela de Khu-Sebek”, correspondiente al reinado de Sesostris III, se exalta el accionar del rey:

"Su Majestad ordenó navegar aguas abajo para vencer a los nómadas (mntw) de Asia. Su Majestad arribó al país extranjero cuyo nombre es Sekmen…Entonces Sekmen cayó junto con el Retenu" (62).

Se polariza claramente la actitud del Estado hacia los no egipcios. La imagen de un rey victorioso es un modo de definir al "enemigo". Nuevamente nos encontramos con una forma de reafirmar la etnicidad como entidad contrastante con el afuera, con los "otros".

El “Cuento de Sinuhé” (63), que relata la vida y aventuras de un funcionario, que ante la tensa situación que se produce con el asesinato del rey Amenemhat I, huye de Egipto y pasa varios años en el exterior en una comunidad pastoral, constituye un ejemplo o indicio claro de la presencia o contrapartida de un grupo de población sedentaria integrada al mundo pastoral.

En dicho texto literario se describen las condiciones de vida de estos ‘amu, cuando el rey otorga su perdón a Sinuhé, le permite regresar a Egipto y describe la forma de enterramiento propia de los ‘amu: “ ...no mueras en el extranjero, que no te entierren los ‘amu, que no te envuelvan en una piel de carnero haciendo de sarcófago…Piensa en tu cuerpo y ven .” (64)

La presencia de egipcios entre los seminómadas constituiría un claro indicio de una interrelación étnica pacífica, desde el análisis de esta fuente literaria.



Conclusiones

Los aportes de distintas investigaciones provenientes de las Ciencias Sociales y los estudios referidos a sociedades pastorales, nos permitieron analizar la situación del caso egipcio, la relación del Estado y el mundo pastoral o periférico.

La visión del Estado egipcio respecto del seminómada respondió a su actitud general frente a lo ajeno, a lo "otro". Las fuentes que hacen referencia a sociedades pastorales resaltan su calidad de extranjero, diferente del egipcio. Los grupos pastorales aparecen bien diferenciados por sus principales características que son la movilidad y el hábitat en donde la desarrolla, el desierto.

Los fluidos contactos interétnicos (nómadas-sedentarios) generaron dentro del Estado un proceso de construcción de la etnicidad, mediante el uso de elementos simbólicos ("orden vs. caos"). Los "otros" son los que se colocan alrededor del cosmos egipcio, los grupos seminómades, que habitaban en las regiones periféricas.

La “atemporalidad” de los grupos étnicos tiene que ver con el carácter mítico-simbólico de la etnicidad. La supervivencia del grupo étnico estaría vinculada al mantenimiento de los símbolos, mitos, tradiciones y memoria colectiva que lo sustente.

Las acciones de fuerza contra los "otros" son vistas como intervenciones contra "rebeldes" o fuerzas descompuestas que comprometen el orden. El Estado tiene el deber de proteger a Egipto. Estos elementos externos, los “amu” o “viajeros de las arenas”, contribuyeron a procesar la identidad étnica, desde el ámbito de la élite estatal. El antagonismo entre “nosotros” y “ellos” está presente en los cánones artísticos y textos literarios (65).

Las poblaciones pastorales intentaron superar el control impuesto por el Estado egipcio, ya sea para prestar servicios dentro de la estructura estatal, o para utilizar las pasturas y fuentes de agua, ricos recursos naturales de Egipto.

Cuando el Estado atravesaba una etapa de crisis (el Primer Período Intermedio), estos extranjeros eran vistos como parte de las causas de sus desgracias, sin obviar que hay fuentes que culpan a Ra y al rey. Desde la perspectiva de las fuentes analizadas, sólo en períodos de debilidad política, se incrementó el flujo de seminómadas en búsqueda de mejores suelos, por falta del control estatal. Arqueológicamente, contamos con indicios que, durante la dinastía XII, en Tell el Daba, hubo un asentamiento de asiáticos y no había desmembramiento estatal.

Los cambios ecológicos no conducían necesariamente a un ingreso de extranjeros en suelo egipcio. Sólo si las fronteras se debilitaban a causa de una compleja conjunción de factores, destacándose los de orden político, se intensificó el flujo de integrantes de la sociedad pastoral hacia el valle del Nilo.

Las fronteras étnicas fueron permeables, generadas por los constantes pasajes y filtración de grupos étnicos (seminómadas en la sociedad estatal o, como hemos visto, la presencia de egipcios integrados en comunidades pastorales). La inserción de seminómadas en la sociedad egipcia era posible cuando el Estado lo permitía, a través de distintas maneras (en la administración estatal, en el ejército, en las tareas domésticas). Los procesos étnicos identitarios en el antiguo Egipto fueron posibles a partir de los elementos clasificatorios de los “otros”, los extranjeros o seminómadas. Para ello, el Estado, a través de las relaciones intersociales, promovió el sentido de pertenencia, enfatizando la diferencia entre lo propio y lo ajeno. Los criterios de identificación se basaron en indicios de lo que existía, construyendo diferencias culturales a través de interpretaciones presentes en textos estatales o en manifestaciones artísticas, ya ejemplificadas.

Detalle de la tumba Nro. 3 de la tumba de Beni Hasan- Muro Norte. Extraido de Fantechi, S., Los 3mw en los documentos egipcios del Reino Medio, REE 4.