cabecera

ESTUDIO DEL ANTIGUO EGIPTO EN CHILE













Por Sofía Sáez
Gentileza: Instituto Uruguayo de Egiptología



SU EVOLUCIÓN DESDE EL IMPERIO ANTIGUO
HASTA EL IMPERIO NUEVO


DIFERENTES ASPECTOS DE LA VIDA COTIDIANA

>> Recreación y cultura
>> Creencias y cultos religiosos que influían y condicionaban la vida diaria de un egipcio.
>> Las viviendas


Recreación y Cultura



Los protagonistas del tiempo libre: El juego, la caza la pesca, la música y la danza.

Los egipcios no se privaban de nada, viviendo así su vida a pleno. Un ejemplo claro de esto, son sus ratos libres. En ellos además de hacer grandes banquetes, fiestas y festines, se entretenían practicando deportes, tales como la caza y la pesca; o simplemente escribían poesía y se distraían con juegos al aire libre o de mesa.

>> Uno de los juegos más populeres en el antiguo Egipto era el "Senet", sus reglas perduran hasta nuestros días / Tablero de ébano y jego de marfil / Tumba de Tutankhamón

Comenzando por los juegos, éstos eran muy parecidos a los de la actualidad, y algunos hasta requerían de gran inteligencia y astucia para resolverlos. Dentro de los juegos de mesa, el más popular, entre los adultos, era el "Juego del Senet" (que significa "pasaje" o "tránsito"). Éste, en rasgos generales, era un tablero dividido en treinta casillas, cuyas doce fichas eran similares a los peones de nuestro ajedrez. A pesar de que no se han hallado las reglas del juego completas, al parecer las fichas se avanzaban de acuerdo al número sacado (tirando unos palitos tallados en lugar del clásico dado, que recién apareció en la época de la conquista griega y romana). Ganaba el jugador que llegaba antes al final. Es común que este juego aparezca representado en las pinturas de las tumbas. Además, como una curiosidad, se presume que era el juego preferido del joven rey Tutankhamón, debido a que en su tumba se encontraron cuatro tableros del mismo.

Otros juegos de mesa conocidos eran el "Juego de la Serpiente" y el "Juego de las 20 Casillas". El primero, consistía en un tablero en forma de serpiente enroscada, en el cual los jugadores comenzaban el recorrido desde la punta de la cola (exteriormente) hasta la cabeza (situada en el centro). Como se puede apreciar, el mecanismo de juego es similar al del Juego de la Oca actual. Del segundo, no se saben con certeza sus reglas, pero se presume que en él se utilizaban dos tipos de peones con la cabeza del Dios Anubis, y otros dos con la del Dios Bes; los cuales debían ser derribados al lanzarse (en lugar de un dado) un hueso del pie (llamado astrágalo) y unos palitos.

Por otro lado, para recrearse al aire libre competían en saltos de altura, lanzamientos de peso o tiro al arco, además de realizar acrobacias. También les gustaba mucho la lucha libre y la esgrima. Como una curiosidad a saber, Ramsés III celebró el primer torneo de esgrima de la historia, en el 1250 a.C.

No obstante, las niñas preferían cantar, danzar y practicar el juego de la estrella o "tiovivo", muy popular entre las jóvenes.

Como juguetes se usaban pelotas (hechas con papiro, caña, fibra vegetal, madera o arcilla), y muñecas (de arcilla, hueso o madera) similares a las de la actualidad; aunque sus favoritos eran los animales de madera. Los niños menos pudientes se entretenían jugando con lo que hoy conocemos como peonza.

También se practicaban la música y la danza, de gran importancia para las celebraciones egipcias, las cuales sin ellas, se verían incompletas. En las fiestas los cantantes actuaban siguiendo armoniosamente la melodía de las arpas, laudes, tambores, panderetas y flautas, mientras los invitados cantaban y daban palmadas siguiendo el pegadizo ritmo de las orquestas. Todo esto era acompañado por los bailes de saltos y vueltas que interpretaban los bailarines. Los hombres y las mujeres nunca bailaban juntos, es decir que estaban separados por sexo. Como dato a saber, en las tumbas a menudo se colocaban estatuillas de mujeres arpistas cuya función era interpretar música para los invitados en las fiestas del más allá. No cabe duda en base a lo expuesto, que los habitantes del Antiguo Egipto daban un importante lugar en sus vidas a la diversión y el entretenimiento.

La música no sólo era de suma importancia en las fiestas, sino que en los actos litúrgicos y religiosos también estaba presente. Para tocar música religiosa eran generalmente empleados los platillos, las campanas, y unos sonajeros metálicos, denominados "sistros".

A pesar de que no conocemos la melodía de su música, sí podemos afirmar que tocaban una gran variedad de instrumentos, lo que sugiere que conocían y tocaban diversos géneros musicales.

Por último con respecto a al caza y la pesca, lo hacían tanto como diversión como para proporcionarse alimento. El deporte principal para los ricos era la caza. En los primeros tiempos se perseguían animales tales como antílopes o leones a pie, aunque más tarde se comenzó a hacerlo en carros tirados por caballos. Se utilizaban perros adiestrados o incluso hienas para cazar antílopes y dirigirlos hacia las trampas. Los ricos preferían cazar aves con palos arrojadizos, parecidos al búmerang actual, que rompían el cuello de aquéllos. Por otro lado, cuando cazaban en las ciénagas lo hacían con redes llenas de anzuelos con gusanos o granos de maíz, para atraer no solo peces, sino también aves. Durante el Imperio Antiguo, se pescaba con redes o lanza; más adelante se empezaron a usar las cañas de pescar.


Creencias Religiosas qeu Influian y Condicionaban la vida diaria de un Egipcio


La vida diaria en Egipto estaba, sin duda alguna, condicionada por su religión. Es decir, que la extrema religiosidad de los mismos estaba presente en todos los actos habituales de sus vidas, e incluso después de la muerte.

Para los egipcios, los dioses eran personalidades superiores, que poseían poderes sobrenaturales, y que por supuesto, ningún hombre podía igualarlos. A algunos de ellos se les atribuía funciones determinadas, y a otros se les daba un carácter más general, como a Ra se lo hacía responsable de haber creado al mundo junto con otras deidades.

Además de tener dioses asociados con la naturaleza (de ahí la representación de los mismos mitad hombre - mitad animal), las estrellas y constelaciones también eran consideradas como tales personalidades divinas.

Los egipcios creían que todo lo bueno o malo que ocurría en el mundo dependía de los dioses, entonces, por consiguiente, debían tener una buena relación con los mismos. Ésta era la principal función del faraón, considerado un Dios Terrenal, o la representación de todos los dioses en la Tierra. Generalmente estaba identificado con Horus, y era el único mortal capaz de contactar con ellos en la intimidad. Para que los dioses estuvieran satisfechos y por lo tanto, éstos protegieran a Egipto, el monarca debía cumplir con una serie de tareas día a día: ofrecerle alimentos y mantener limpias sus estatuas. A cambio de lo anterior, las deidades le proporcionaban (a su "hijo", el faraón, y al resto de la población), "vida, fuerza y salud". Con esto, el soberano aseguraba el desarrollo y prosperidad de la civilización. No obstante, al no poder estar presente simultáneamente en todos los templos del imperio, designó sacerdotes que cumplían con las funciones mencionadas.

Durante los tres milenios de historia, las creencias religiosas sólo sufrieron modificaciones circunstanciales. Tal el caso de la Crisis Amarniense, que revolucionó las creencias religiosas al abandonar Amenofis IV (Akhenatón) el culto politeísta tradicional, para comenzar con un culto monoteísta basado en un dios universal (Atón, el dios solar). Posteriormente, sin embargo, luego de algunos años, se volvió al antiguo culto politeísta.


Las Viviendas


En el Antiguo Egipto, existían tres diferentes tipos de vivienda de acuerdo a la posición social de sus ocupantes: las pequeñas casas, las grandes villas y los enormes y lujosos palacios reales.

En Deir el - Medina, por ejemplo, las casas se construían en dos niveles, con una superficie de 40 a 70 m2, y cuales tenían tres habitaciones: la entrada, la habitación principal, y la cocina junto con la despensa (en la parte trasera) donde generalmente se encontraba la escalera que dirigía al piso superior.

Distinto es el caso de Tell el Amarna, donde las casas tenían generalmente un solo nivel, salvo las más lujosas que se desarrollaban en dos plantas como las anteriormente citadas, teniendo además almacenes subterráneos, y algunas hasta un recibidor, una cocina y habitaciones adicionales para los criados. Los egipcios medios o "acomodados" también tenían un jardín cerrado con un estanque y árboles frondosos para proporcionar sombra.

Por otro lado, las grandes villas (cuyos propietarios eran los altos funcionarios), ocupaban un extenso terreno, y una importante área edificada. Por ejemplo, la mansión de un funcionario del templo de Atón en Tell el Amarna, cuyas ruinas aún se conservan, tenía 340 m2 de extensión, y constaba de: un vestíbulo que daba a la sala de recepción seguido por la habitación principal, y por último la sala dormitorio de los familiares (además de otras habitaciones secundarias).

De los palacios, el que destaca por su belleza y gran monumentalidad es el de Ramsés III, en Tebas. Ubicado en el lado sur del primer templo, constaba de una antesala seguida por una "sala de audiencias", y luego la segunda sala del trono (a la cual se accedía por una entrada lateral) y que tenía al lado un dormitorio y una instalación sanitaria. En la parte trasera se ubicaban tres viviendas para los sirvientes. La principal función de esta clase de palacios era proporcionar un espacio propicio para que el faraón pudiese premiar a determinados funcionarios, o incluso dirigirse, en excepcionales oportunidades, al pueblo.

El mobiliario característico de las viviendas consistía en camas, pequeñas mesas, taburetes y algunos arcones de madera para guardar allí utensilios caseros o joyas. Algo extraño para la época actual, aunque bastante común en aquélla, era que en lugar de almohadas, utilizaban reposacabezas (construidas en marfil, madera o piedra) que constaban de una base rectangular sobre la que se sostenía una pieza curva para apoyar el cuello.

Como no existía la luz eléctrica, las casas y palacios sólo podían iluminarse construyéndose unas suertes de lámparas que consistían en un cuenco (de piedra o cerámica) con una mecha en el centro.




Bibliografía


  • "LA CULTURA DEL ANTIGUO EGIPTO", 1º Edición, Quantum Books L.T.D. - Rebecca Kingsley, Editorial Edimat Libros S.A., Madrid.
  • "EGIPTO. EL MUNDO DE LOS FARAONES", Regine Schilz - Matthias Seidel - colaboradores, Editorial Könemann, Italia, 1997.
  • "GRANDES CIVILIZACIONES. LOS EGIPCIOS", 1º Edición, Martin Walker, Edimat Libros S.A., España.
  • "ARTE EGIPCIO", 1º Edición, Jesús Araújo, Editorial Parramón S.A., Barcelona, 1999.
  • "EL ANTIGUO EGIPTO", 1º Edición, Antonio Pérez Largacha, Acento Editorial, Madrid, 1997.
  • "MINIGUÍA DEL ANTIGUO EGIPTO", 1º Edición, Scott Steedman, Editorial Molino, Barcelona, 1996.
  • "LA ALIMENTACIÓN EN EL ANTIGUO EGIPTO", http://www.lavanguardia.es/web/20020702/30466437.html
  • "LOS JUEGOS EN EL ANTIGUO EGIPTO", http://www.egiptologia.com/ninyos/historia/jugar/jugar.htm
  • TESTIMONIOS AUDIOVISUALES DE COLECCIÓN: "EGIPTO. VIDA COTIDIANA Y ARTE", BBC Worldwide, Editorial Folio